La hermana Brígida cuenta en una carta que escribe a Moguer que iba con su familia todos los domingos a la ermita de Gaena. Mª Jacinta era muy joven y ante la imagen de la Purísima que allí se venera, la pequeña se pasaba los ratos de rodillas sonriendo a la Virgen. Por el momento no se sabe exactamente donde vivían esta familia pero los padres al trabajar en un cortijo y que puede ser que vivieran en el como caseros, el ir a la ermita de Gaena los domingos a misa nos hace pensar, o bien que vivieran en algún cortijo cercano a la ermita o lo hicieran por devoción a la Virgen de la Purísima Concepción, dado que la Parroquia de Zambra les quedaría mas cerca del Nacimento que la ermita de Gaena. Por aquellas fechas y sabiendo lo humildes que eran los padres de la hermana Brígida seguramente lo harían andando por que solo algunos pocos podían permitirse el desplazarse montados en carros tirados por burros o caballos en el mejor de los casos.
Como vemos en las fotografías, en aquellas fechas, la Ermita de Gaena pertenecía a nuestra Parroquia de Zambra.
Procesión Virgen de la Purísima Concepción
Mochileros de Gaena
Los Mochileros de Gaena son una de las tradiciones navideñas más representativas de la Subbética cordobesa. A pesar del paso del tiempo y de las dificultades que se han encontrado durante décadas, se sigue manteniendo viva esta costumbre y transmitiéndola de generación en generación. Fruto de su arraigo en Cabra, su Ayuntamiento ha iniciado el proceso para pedir que sea declarada Bien de Interés Cultural inmaterial por la Junta.
La historia de los Mochileros se remonta al siglo pasado. Sesenta años atrás, Gaena tenía muchos más habitantes de los que tiene a día de hoy. En concreto, en fechas navideñas la población podía ser de 400 personas repartidas en los distintos cortijos de esta aldea de Cabra.
Al haber un mayor número de habitantes, existían cuatro o cinco cuadrillas de Mochileros, principalmente formadas por jóvenes que, una vez se casaban, se retiraban y dejaban paso a las generaciones siguientes. Actualmente, sin embargo, esto no es así.
El descenso en la población de Gaena ha concentrado esta tradición en una única cuadrilla, formada por personas de edades muy diversas. Las primeras cuadrillas estaban formadas, cada una de ellas, por diez o doce personas.
Ahora, al haber solamente una, son alrededor de veinte mochileros en total. «Nuestra cuadrilla es más numerosa porque nos hemos unido todos para mantener la tradición», declara Víctor Trujillo, que lleva casi 30 años siendo mochilero.
Los ensayos comienzan a partir del 1 de noviembre, una vez pasado el Día de Todos los Santos. Se preparan durante más de un mes, hasta que la madrugada del 24 al 25 de diciembre salen a la calle y van pasando por las distintas casas de la aldea para pedir el tradicional aguinaldo.
Nacieron en el siglo XX y llegó a haber varias cuadrillas, pero la caída de las población las dejó en una.
En sus inicios, y debido a esta práctica, los Mochileros eran más bien conocidos como ‘Aguinalderos’. El nombre de Mochileros, por el que se les ha acabado llamando, se debe a que, en las cuadrillas iniciales, uno de ellos llevaba una mochila donde guardaban el aguinaldo que les daban en las casas, que solían ser productos típicos de la matanza, y se le conocía como el mochilero.
Muchas de sus canciones están centradas en la pedida del aguinaldo, y es típico que esa noche se las canten a los dueños de las casas para que les dejen entrar. Incluso tienen algunas coplas más irónicas para aquellos que no les abren las puertas, como son ‘Los cagajambres’. «Son coplas en tono de burla para criticar la tacañería de estas personas», explica Víctor Trujillo. Por último, una vez terminan sus visitas a los cortijos, los Mochileros van a la Misa del Gallo para seguir cantando villancicos.
Instrumento singular
Estas canciones van acompañadas de instrumentos típicos navideños, como son las zambombas, las panderetas, los almireces, las carrañacas o el laúd, entre otros. Además, tienen dos instrumentos fundamentales. En primer lugar, los platillos de bronce, los cuales toca el director de la cuadrilla y que marcan el inicio de los villancicos.
Y otro instrumento muy característico es la chicharra, un rabel de vejiga de cerdo hecho con una vara de membrillo en forma de arco, en el que se colocan cerdas de cola de caballo, y que se toca como si fuese un violín, emitiendo un sonido chirriante que le da nombre.
Los Mochileros también destacan por su vestimenta, formada por pantalones de pana, camisa blanca, chaleco azul, un pañuelo rojo atado al cuello y una gorra, pero esto no siempre ha sido así. Las primeras cuadrillas no iban tan uniformadas, sino que simplemente usaban las mejores ropas que tuviesen. A día de hoy, asegura Víctor Trujillo, se visten así para diferenciarse de otros grupos.
La historia de los Mochileros es muy amplia. En la actualidad, está tomando mayor dimensión. Prueba de esto es su presencia cada vez más habitual en televisiones, como la gallega, o en certámenes de localidades como Mijas. En esta línea, el pasado 22 de diciembre, el Pleno de Cabra aprobó pedir el reconocimiento como Bien de Interés Cultural (BIC) de carácter inmaterial para los Mochileros de Gaena. Víctor lo define como «un orgullo».
En su caso personal, los Mochileros siempre han estado presentes en su familia, desde que su padre comenzó a cantar en cuadrillas hace más de 50 años. Con el paso de los años, esta costumbre ha cambiado, se han encontrado con dificultades y ahora son una única cuadrilla de edades diversas.
Sin embargo, lo que sí sigue manteniéndose es la familiaridad, el compañerismo y el amor por esta tradición, que se va transmitiendo entre generaciones para que cada Navidad se sigan escuchando los tradicionales sones de los Mochileros de Gaena.